(Casi) cruzamos los márgenes

(Casi) cruzamos los márgenes

(A partir de “Retrato en verso” de Accidents Polipoètics)

 

Casi se quema la cocina. Casi nos carbonizamos o casi pudimos ser valientes. A veces, incluso casi rescatamos la magdalena del fondo del vaso. Casi empezamos a vivir de esa manera y a casi dejar todos los vicios para después casi reconocer que no eran vicios, sino costumbres casi revolucionarias. Nos pusimos casi de perfil delante del espejo, casi acostumbradas a cerrar los ojos, casi nunca sabiendo qué hacíamos casi de perfil delante del espejo. Nos casi creímos nuestros argumentos, casi defendiendo causas casi ajenas y degustamos nuestro discurso, casi retorcido, casi nuestro.

Entendimos, casi, casi, la letra pequeña.

Casi hicimos este viaje y tal vez casi lo contamos. Casi reconocemos que no sabíamos cómo hacerlo; apenas casi vimos el mapa.

Casi estiramos los brazos, nos casi abrazamos, nos perdemos casi de vista. Nos casi tachamos los cuerpos para expulsar el casi abrazo aquél.

Nos casi olvidamos de nuestros casi pies, nuestros casi codos, nuestras casi pelvis, nos casi negamos una estructura. Nos casi esforzamos por gritarlo, por creer que teníamos el derecho a casi gritarlo. Casi supimos decir que no, nos casi arrastramos por las colinas casi nevadas, casi en verano. Casi se nos lleva el río. Dejamos casi de pedir permiso por ocupar ese casi espacio, casi levantamos el mentón para casi pedir un poco de casi aire. Soportamos casi el silencio, sometido casi al aplauso, casi al silbato, casi al beneficio. Nos crece casi el ombligo, casi tan grande como nuestra voluntad de casi grandeza.

Reafirmados, casi nos fingimos o acaso casi sobrevivimos.

Perdonamos la disonancia para casi vivir en equilibrio. Casi no sabemos qué mover cuando está casi de espaldas, casi cerca. Casi abrimos la boca, casi lo cantamos, casi todo lo ignoramos.

Ayer casi lo celebramos, casi nos disfrutamos, casi lo cambiamos. Casi nos fuimos de la ciudad, a otro casi sitio, donde podríamos hablar con casi otras voces. Otras segundas voces.

 

Lo decimos, aunque casi recurrimos al tópico, casi nos perdemos en él.

 

La segunda piel: casi la tocamos, casi asomamos algo, casi reconocible, casi bello. Casi no salimos en la foto, nuestra piel casi no sale en la foto. Aprendimos a vivir casi el día más cruel.

Desaprendimos a ser casi expertas, casi radiantes, casi creativos, casi fantásticas, casi experimentales, casi hospitalarios. Casi perdemos la ropa, casi la comida, casi la vida.

Tú casi no fuiste ese momento: supiste casi transformarlo. Casi intervenimos, casi nos lo apropiamos, generamos casi otro momento. Casi negamos las puertas abiertas, mentimos casi haberlas visto, casi saberlas.

Casi llegamos pronto, qué alegría, casi lo hacemos.

Casi es viernes y casi olvidamos nacer.

Nos trazan las líneas. Casi las trazamos: casi rugosas, lisas también casi; casi vemos horizontes, casi creemos verlos. Los horizontes casi márgenes, casi los cruzamos. Sí, casi.

(Casi) cruzamos los márgenes.

 

 

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Imagen | Marta Juliana Abril

 

Categories: Literaria

About Author

Cristina Juliana Abril

Cristina tiene necesidades narrativas desde 1991 (Barcelona).
Durante su infancia se desahogó escribiendo relatos entre los que destacan: “Cleo”, “Baralles inútils”, “Las sensaciones”, “La estatua parlante”, “El invierno en Roma” y “Es va cremar La Vanguardia”.
Su relectura la ha empujado a retomar la escritura.

Marta busca, pega, encuentra y monta cosas.
Marta hace collages desde lo que escribe Cristina o Cristina escribe desde los collages de Marta.
A Marta y a Cristina les mueve el com-partir.

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