Las maestras de la República (II)

Las maestras de la República (II)

 

La escuela pública comienza en España en 1857 con la ley de instrucción pública o ley Moyano, que significaba la asunción por parte del Estado de la educación, y no de la Iglesia como hasta ese momento. Aunque por cuestiones presupuestarias una escuela pública de calidad y para todos fue prácticamente imposible de conseguir, los cambios eran palpables.

Había por primera vez maestros y maestras que tenían que acceder a sus estudios como docentes desde el bachillerato, equiparándose así a la enseñanza universitaria, y se comenzó a regular su formación y su trabajo como docentes mediante organismos como la F.E.T.E.

La presencia de la F.E.T.E (Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza) durante la segunda república fue esencial para muchos maestros pero sobre todo para las maestras, ya que encontraron un portal para hacerse oír y poder luchar. Aquellos que se afiliaron a la F.E.T.E lo hicieron porque creían que la cultura era esencial para un pueblo libre, que un pueblo culto no podría ser engañado y que cuando los españoles leyeran por diversión e interés habría una nueva España.

Lamentablemente toda esta evolución se vio frenada con la llegada de la Guerra Civil, que tuvo consecuencias desastrosas para los maestros y las maestras de la república.

La Guerra  Civil Española se desencadenó tras el fracaso parcial del golpe de Estado por parte del ejército contra el gobierno de la Segunda República el 17 y 18 de julio de 1936, finalizando el 1 de abril de 1939 con la llegada de la dictadura de Francisco Franco.

Lo que supuso la Guerra Civil para la educación republicana fue un total y completo retroceso a los tiempos de Primo de Rivera, donde la escuela pública tenía una presencia mínima y era la Iglesia Católica la que tenía el control en sus centros privados.

Se castigó a los maestros y a las maestras de la República considerando que eran traidores, siendo acusados de pertenecer a la Institución Libre de Enseñanza y descristianizar las escuelas. Algunos de ellos pudieron exiliarse y comenzar una nueva vida, pero a aquellos que se quedaron en España les esperaba un auténtico infierno. Muchos de ellos fueron fusilados, otros encarcelados, todos desacreditados y apartados del sistema educativo, repudiados y atacados por el gobierno fascista.

Para las mujeres fue todavía más complicado por el simple hecho de ser eso, mujeres. Se les retiró del derecho a ejercer de nuevo y sólo algunas de ellas tras años de lucha consiguieron volver a enseñar.

Dentro de las cárceles, las maestras tuvieron un importante papel enseñando a las presas analfabetas y fomentando la resistencia entre ellas. Crearon talleres de canto, de teatro, y todo tipo de actividades que les ayudara a sobrevivir a su estancia en prisión.

Al salir de la cárcel muchas de ellas siguieron militando y luchando por sus valores aún a riesgo de ser castigadas por ello, y nos dejaron un legado de valor incalculable.

Pudiera parecer ésta una historia muy alejada de la realidad actual, ya sea por tiempo o por cuestiones políticas. Pero lo cierto es que no estamos tan lejos de aquellas maestras y demás mujeres que tenían que luchar cada día por defender su valía y sus derechos.

El informe publicado por UGT en 2015 sobre la igualdad salarial entre géneros apunta una diferencia salarial entre hombres y mujeres del 29’57% cuando, en el 2012 se encontraba ya en el 23’93%. Es decir, que lejos de disminuir, esta brecha está creciendo dejando una clara cuestión al descubierto:

www.mecd.gob.es dctm sue datos y cifras sistema universitario espanol.pdf documentId 0901e72b814eed28

Datos y cifras del sistema universitario español. Curso 2012-2013. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

¿somos realmente una sociedad equilibrada y en la cual el patriarcado es cada vez algo más obsoleto?

Si tenemos en cuenta las estadísticas referidas a los estudios universitarios, veremos que el número de mujeres que cursa este tipo de estudios es mayor que el de los hombres y que, además, la nota media es superior también en su caso.

¿A qué se debe entonces esta brecha salarial?

Puede que sea el momento de replantearnos de nuevo las cosas, los roles de género se mantienen porque llevamos a cabo conductas que los alimentan. Cada día manifestamos opiniones y ejercemos comportamientos que marcan una diferencia, la elección sobre su dirección es sólo nuestra.

 

Fuente | UGT, Desigualdad

Más información | Maestras

 

Categorías: Actuar, Humanamente

Sobre el autor

Gabriela Hidalgo Caldas

Graduada en Psicología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Centrada en la relación entre la salud del aparato digestivo y el estado emocional, prima la visión holística del paciente. Reside en Madrid.

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