Fotografías: del documento al tesoro

Fotografías: del documento al tesoro

Imagen |Rebeca Madrid

Desde los inicios de la existencia humana, nos hemos visto rodeados de imágenes, tanto las creadas por la mano del hombre como las generadas por el imaginario individual y colectivo. La evolución del ser humano, el pensamiento crítico y la jerarquización y sistematización de todo lo que nos rodea, propició una serie de categorías. Concretamente, en el ámbito artístico se han definido a lo largo de los siglos unos conceptos en función de la naturaleza de las cosas. Bien conocidos por todos, arquitectura, pintura y escultura vendrían a definir todo lo que muchos conocen como obra de arte. Sin embargo, desde hace casi 40 años, una red de profesionales del mundo de la fotografía trata de introducir este elemento en el discurso que le corresponde.

Si reflexionamos acerca de la fotografía, sacamos en claro que todos las tomamos, bien en nuestro día a día o bien en ocasiones especiales como un viaje, un evento o reunión. Sin embargo, con frecuencia la forma en que miramos una imagen solo nos devuelve el pensamiento de estar ante un modo de ilustrar una idea o acompañar un texto. Es decir, que vemos en ella el simple y mero carácter de un accesorio.

En las últimas décadas del siglo XX se comenzaron a producir abundantes estudios acerca de la historia de la fotografía de España, primero como un documento, más tarde atendiendo a los artífices y, en estas primeras décadas del siglo actual, como objeto artístico. Por tanto, esto último nos permite reflexionar acerca de las posibilidades epistemológicas de una fotografía, no solo por su contenido, sino por la interpretación de su soporte, su reverso, su autoría y el contexto en que nace, se enmarca o se pone en circulación. También su procedencia o inclusión en otro ámbito.

Muchas son las instituciones y centros de investigación que cada año organizan eventos en los que se reúnen profesionales de la fotografía (investigadores, conservadores, coleccionistas, fotógrafos, periodistas…) para poner en común estudios, intervenciones y modelos con el fin de garantizar la mejoría de las prácticas. Este mes, el grupo de investigación Fotodoc, dirigido por Juan Miguel Sánchez Vigil, celebró las XII Jornadas Fotodoc en la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense de Madrid. Allí se reunieron los profesionales más conocidos por sus trabajos en instituciones y empresas nacionales así como otros representantes de modelos extranjeros.

Tras discutir durante las jornadas la necesidad de mantener completas las colecciones y evitar su dispersión, conocer los soportes y técnicas para ejecutar correctamente la conservación o el fin de las utopías digitales, el evento cerró con la intervención de una especialista sobre tasación de obra fotográfica, Bárbara Mur.

Esta historiadora del arte especializada en fotografía nació en un contexto especial, ya que es hija del coleccionista José Luis Mur, quien alberga una vastísima compilación de patrimonio fotográfico. Una formación extraordinaria a nivel nacional e internacional y una tesis elaborada sobre el mercado de arte español son la mejor carta de presentación de Bárbara Mur. Su alocución versó sobre la variedad de factores que se tienen en cuenta a la hora de tasar y poner en venta una obra fotográfica: una serie de aspectos que nos ayudan a comprender el verdadero valor de una imagen y la respiración del mercado de arte.

Los criterios definidos se basan, en primer lugar, en la autoría. Que el artífice cuente con el plus de la antigüedad o, en el caso de los contemporáneos, aparezca en las ferias y eventos más importantes del ámbito internacional, es uno de los puntos fuertes para dar salida a la obra. Si embargo, existen otros un tanto conflictivos derivados de la tradición de las artes gráficas: el tiraje. Hay quien piensa que limitar la tirada de positivos va en contra del propio medio, nacido al amparo de la infinita multiplicidad, pero debe convivir con el cariz de exclusividad que lleva consigo la adquisición de una obra de arte a la que, por definición, se le han venido atribuyendo valores suprarracionales.

La procedencia es otro de los puntos fuertes de salida de la obra, ya que si esta viene de un museo, alcanzará cotas mucho más altas que si procede de una colección particular, pues la obra museada ha sido vista por espectadores y ha actuado de icono de un ente gestor de arte. La rareza, unido a la exclusividad, es un valor siempre presente, por ejemplo, en el caso de los daguerrotipos de vistas de ciudades como el que se presentó en el VII Encuentro de Historia de la Fotografía en Castilla-La Mancha y cuya iconografía representaba una vista de Toledo. Por supuesto, también el estado de conservación de la obra puede devaluar la obra, bien sea por defectos en el positivado o mal estado de los soportes.

Otros factores a tener en cuenta son las modas, la controversia o los derechos de imagen. Sobre esto último. Bárbara establecía un caso concreto como el de la fotografía El beso de Robert Doisneau. Todo el mundo piensa que se trata de una toma casual y fugaz, pero el fotógrafo contrató a unos alumnos de la escuela de arte dramático para que posaran. Varios juicios por derecho de autor hicieron que, a su muerte, la venta de la fotografía se ejecutara por un precio más bajo del esperado. Sin embargo, años más tarde, en contra de todo pronóstico, los actores vendieron la copia que les regaló Doisneau por un precio altísimo: 150 000€.

La tasación de obras de arte es siempre un ámbito cambiante. El ser humano espera poder albergar piezas únicas y diferentes a las que desposee de su valor primigenio y a la que aplica un nuevo valor personal. El afán coleccionista es un fenómeno en paralelo a la existencia del hombre, bien por necesidad, bien por creencias metafísicas. Sin embargo, en el caso de la fotografía aún se vuelve más complejo, pues como sentenció Susan Sontag, “coleccionar fotografías es coleccionar el mundo”.

 

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Categorías: Actuar

Sobre el autor

Julia Martínez Cano

Viajera y lectora. Intrépida e inquieta. Hilvana los hilos entre imagen y palabra. Historiadora del arte en eterna formación: nunca dejamos de aprender.

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