Inflamación celular: cómo evitarla

Inflamación celular: cómo evitarla

 

Hace poco hablamos sobre la inflamación silenciosa o crónica, sus causas y sus consecuencias y cómo podíamos evitar que se produjera.

Vimos que una de las principales causas de su aparición es una mala alimentación basada en productos refinados, un exceso de grasas animales y un bajo consumo de alimentos integrales, vegetales y sin refinar.

Hoy vamos a explicar qué alimentos son aquellos que nos servirán de aliados para conseguir una buena salud y un peso estable y nos ayudarán a controlar los procesos de inflamación celular.

La inflamación silenciosa se desencadena cuando nuestro organismo detecta amenazas de forma crónica y por tanto pone en marcha procesos de ataque que terminan agotando y dañando nuestros órganos y tejidos dando lugar a diversas patologías. Entre estos problemas encontramos enfermedades crónicas como el Alzheimer o el Parkinson, problemas cardiovasculares, cánceres como el de colon o garganta, y un envejecimiento prematuro de nuestros tejidos.

Conociendo ya aquello que debemos evitar para estar libres de inflamación, vamos a centrarnos en aquello que nos ayudará a combatirla.

Uno de nuestros principales aliados va a ser el ácido graso esencial Omega 3, esencial porque nuestro cuerpo no es capaz de fabricarlo por sí mismo y lo obtenemos a través de la alimentación. La principal característica de esta grasa poliinsaturada es su alto poder antiinflamatorio y protector cardiovascular y del sistema nervioso. Se relaciona con un menor índice de enfermedades de corazón, depresión y enfermedades degenerativas.

En el mundo animal lo encontraremos en pescados con alto contenido en grasa como el salmón o la sardina y algunos mariscos, y en el terreno vegetal en semillas como el lino, la chía y sus aceites de primera presión en frío, y algas como hiziki, wakame o nori. Es necesario recalcar que los pescados, a pesar de tener alto contenido en Omega 3, también contienen una elevada carga tóxica debido al estado actual del mar. Por ello, si decidimos consumir pescado, lo adecuado sería que fuera de origen ecológico, fresco y de pequeño tamaño.

Es importante tener en consideración que normalmente consumimos una cantidad bastante mayor de ácido graso esencial Omega 6 que, a pesar de ser también necesario por su acción inflamatoria y de disminución del colesterol malo o LDL, puede ponernos en peligro si nos excedemos en su consumo. Lo correcto según la OMS sería una proporción de omega 6/omega 3 de 5/1 a 9/1, es decir, que por cada gramo de omega 3 se pueden consumir de 5 a 9 gramos de omega 6. Aunque para otros expertos sería más recomendable una proporción entre 1/1 y 2/1.

Los Omega 6 los encontramos en productos procesados con contenido en grasas  parcialmente hidrogenadas, aceite de maíz, girasol y soja (especialmente los refinados), cacahuetes y algunas nueces, lácteos y carnes rojas.

Otro grupo de alimentos muy interesante son los frutos rojos cómo fresas y frambuesas y las bayas, de alto poder antioxidante y antiinflamatorio. Así como los vegetales, en especial cebolla, ajo y zanahorias, y las crucíferas (todo tipo de coles, brócoli, coliflor).

También las hojas verdes y las hierbas aromáticas y especias serán de gran utilidad en nuestra cocina. El romero, el jengibre, la cúrcuma y el curry, deberían formar parte de nuestros platos habitualmente.

De este modo, basaríamos nuestra dieta en el consumo de cereales integrales, legumbres, vegetales de hoja verde y crucíferas, con el uso de especias y aceites vegetales de primera presión en frío como el de lino, sésamo y oliva. Con bajos niveles de proteína animal, considerando los pescados grasos de buena calidad como prioritarios, y evitando el consumo de productos refinados y procesados.

Si revisamos lo aquí escrito nos daremos cuenta de que una dieta antiinflamatoria se asemeja mucho a la que probablemente seguían nuestros abuelos; baja en grasas animales y en especial la de las carnes rojas, alta en granos integrales y legumbres, vegetales y frutas de temporada y locales y el uso de aceites de calidad, especias y hierbas aromáticas.

No es más que el uso del sentido común y el aprovechamiento de los recursos NATURALES que tenemos a nuestro alcance. No comas nada que tu abuela no sabría identificar, destierra los conservantes químicos y todo aquello que venga empaquetado, enlatado y prefabricado y ganarás la lucha a la inflamación celular.

 

También en Homonosapiens | Inflamación celular: qué es y sus consecuencias

Fuente | Inflamación, Dieta antiinflamatoria

Más información | Lista de alimentos inflamatorios 

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Sobre el autor

Gabriela Hidalgo Caldas

Graduada en Psicología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Centrada en la relación entre la salud del aparato digestivo y el estado emocional, prima la visión holística del paciente. Reside en Madrid.

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