¿Qué le voy a contar yo, que usted no sepa?

¿Qué le voy a contar yo, que usted no sepa?

No se me olvidará la respuesta que dio en un examen final de Historia uno de mis alumnos del último curso de Bachillerato (entonces se llamaba COU) de un Instituto madrileño, allá por 1986, a la pregunta “Explica en qué consistió la Primera Revolución Industrial”, ni la cara de mi atribulado compañero de evaluación, profesor novel como yo, desarmado por la osadía y desparpajo de nuestro pupilo. La respuesta fue: “¿qué le voy a contar yo, que usted no sepa?”. Una contestación impecable desde el punto de vista lógico, aunque aparezca un interesante operador “epistémico” –saber- que lo complica todo. ¿Qué es lo que yo sé? ¿Sabe alguien qué conocimientos atesora mi maltrecho cerebro? Porque puede suceder que el lector sepa que soy un fiel conocedor y devoto del archiconocido Kamasutra, compilado por el brahmán Vatsyayana, y del Ananga Ranga recopilado en 1172, pero desconozca mi pasión por El jardín perfumado, escrito en el siglo XVI por el jeque Netzawi, libro que tiene en cuenta tanto el bienestar sexual del hombre como el de la mujer.

De todos es conocida mi afición por la simulación, por emplear las palabras para ocultar deliberadamente la verdad en función de mis deseos e intereses, oficio del que fueron maestros los Sofistas griegos del siglo V a C. En cualquier caso, el paso necesario de las premisas a la conclusión de los razonamientos deductivos –aunque sea con propósitos persuasivos-  nada tiene que ver con la respuesta que, al parecer, dio un alumno de la ESO, si nos fiamos de los documentos que inundan el ciberespacio: “¿Qué son los marsupiales?: Los animales que llevan las tetas en una bolsa”. Y es que “en Holanda –afirma otro adolescente avezado en el mundo del conocimiento- de cada cuatro habitantes, uno es una vaca”, y “Caín mató a Abel con una molleja de burro”.

“¡Qué le voy a contar yo, que usted no sepa!” es lo que se me ocurre decir cuando me enteré hace años, por la prensa, de que con cerca de un millón de euros se puede adquirir la nacionalidad y la residencia europeas en Malta, España, Portugal, Chipre o Grecia. Asistimos desde entonces a una competición entre países de la Unión Europea por ver quién se lo pone más fácil a los ricos y quién vende más permisos de residencia. Y esto es así, porque es un fenómeno que mueve mucho dinero aunque atente contra los valores europeos que establecen la no discriminación entre las personas. Por un lado ponemos todo tipo de barreras a los refugiados para que no entren, y por otro abrimos las puertas a los extremadamente ricos. Como afirma el filósofo murciano Antonio Campillo, “Esta es la muestra más clara de la quiebra del proyecto europeo y de la sumisión de los gobiernos al poder del dinero: los extranjeros ricos pueden comprar la ciudadanía de un país como España, mientras que los pobres de la Tierra mueren en el intento de cruzar la frontera, o son expulsados, o recluidos en los centros de internamiento, o sometidos a toda clase de humillaciones xenófobas”. Me llena de orgullo y satisfacción, constatar que el profesorado de mi centro de trabajo, el IES Jacaranda de Churriana-Málaga es especialmente sensible ante el problema de la desigualdad, la lacra de la pobreza y la búsqueda de estrategias para mejorar la convivencia. En esto somos fieles baluartes del proyecto europeo.

Al ser preguntado sobre los conceptos de trabajo y energía en un examen de física, otro adolescente nos da la clave: “Trabajo es si cogemos una silla y la ponemos en otro sitio, energía es cuando la silla se levanta sola”. Nos pasamos la vida moviendo las sillas de sitio, con la esperanza de que, algún día, las sillas se levanten solas.

¡Ciudadanos de Churriana! Pobladores de unas urbanizadas tierras que otrora hicieron las delicias de fenicios y romanos. Estad alerta, ciudadanos, pues la juventud que hoy se gradúa amenaza con actualizar sus múltiples y variadas potencias, más allá de sus virtudes hormonales y los límites de la decencia. Vástagos fieles son, de la Joya Malagueña, como gusta llamar a este nuestro hogar su cronista más ilustre, D. Cristóbal Salazar.

Seremos fieles testigos y testigas de los milagros cognitivos que los esfuerzos ímprobos e ignotos de los jacarandosos docentes han obrado en las sustancias pensantes de nuestro ilustre alumnado. Y todo ello, vive Dios, soslayando la grave contingencia de la LOMCE, una ley educativa propia del siglo XIX, transida de apolilladas ideas utilitaristas que campan en pleno siglo XXI, y que se resisten en derogar nuestros representantes políticos antes de mi jubilación. Sabed que a nuestros graduados ya les salen las competencias clave por las orejas en un difícil parto alumbrado por una pedagogía miope que dibuja Pío Baroja en El árbol de la ciencia. Sí, amigos, la burocracia nos amamanta con una leche marchita despreciando los talentos de la creatividad, al servicio de no pocas mentes recalentadas que se empeñan en convertir a los alumnos en dóciles clientes y a los centros docentes en empresas decimonónicas expendedoras de inocencia y mediocridad, bajo las faldas del beneficio y el banquete del vil metal.

¡Ciudadanos de Churriana! No dejéis que vuestros frutos más preciados se dejen tentar por el individualismo pacato y pertinaz de la sociedad posmoderna. Pues todo ello se torna en estulticia. Una estulticia que atenaza a los que se dejan poseer sin burundanga por dos poderosos alienígenas de cabeza gorda que visitan nuestro lecho, y que no son otros que el infantilismo y el victimismo.

¡Ciudadanos de Churriana! Volvamos, entonces al siglo XVIII, al siglo de las Luces, las pelucas, los botines y las puñetas. Cuidemos con mimo el imperio de la inteligencia y la orgía de los sentidos. Combinemos también equidad y excelencia, atreviéndonos a saber, como bien proclama Kant. Persigamos con denuedo otro tipo de inocencia, la del “buen salvaje” de Rousseau tal vez, o la que pierden con facilidad y deportiva ligereza los personajes de los relatos del Marqués de Sade gracias a las pulsiones del bajo vientre. Expulsemos de nuestras molleras la estéril imagen del luchador egoísta y compulsivo que sólo aspira a ser un lobo para el hombre con el flequillo de Donald Trump, nuestro patético emperador. Hagamos el amor y no la guerra (sobre todo, lo primero y a demanda), y escribamos nuevas páginas de gloria para La Joya Malagueña con la fuerza del cariño y la inteligencia.

Nos han engañado muchas veces, ciudadanos, pues somos hijos tanto de la naturaleza como de la cultura, y la vida no es una feroz lucha, sino una sutil mixtura de comedia y tragedia. Muchas gracias, y disfruten de la existencia con mesura, como hacen las almas bellas.

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Sobre el autor

Rafael Guardiola Iranzo

Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid, ha tratado de conciliar, desde entonces, sus dos hemisferios cerebrales, de acuerdo con sus intereses: de un lado, la Lógica, y de otro, la Estética y la reflexión sobre las artes. Profesor de Filosofía desde 1985, en Centros de Bachillerato y Secundaria de Madrid, Palma de Mallorca y Málaga, es el actual Secretario de la Asociación Andaluza de Filosofía, y tiene a gala ser miembro de la Sociedad Española de Filosofía Analítica y coordinar la Plataforma Malagueña en Defensa de la Filosofía. Ha organizado las cinco ediciones de la Olimpiada Filosófica de Andalucía (las cuatro últimas, en colaboración con Antonio Sánchez Millán), una clara muestra, a su juicio, del papel social de la Filosofía y una valiosa cantera de pensadores críticos. Empeñado en que la Filosofía esté en el tejido de la vida cotidiana, colabora habitualmente en la sección de Opinión de “El Mirador de Churriana”, Diario Local del Distrito nº8 de Málaga, ciudad en la que trabaja desde 1994. Es, asimismo, autor de traducciones de libros que están en sintonía con sus debilidades especulativas: Cornford, F.M. (1987). Principium sapientiae. Los orígenes del pensamiento filosófico griego. Madrid: Visor; Goodman, N. (1995). De la mente y otras materias. Madrid: Visor; Podro, M. (2001). Los historiadores del arte críticos. Madrid: Antonio Machado Libros; y Fried, M. (2004). Arte y objetualidad. Madrid: Antonio Machado Libros. Ha publicado artículos y reseñas en revistas como Revista de Occidente, Theoria, La balsa de la Medusa, Alfa, Sociedad y Filosofía para Niños y participado en Proyectos de innovación Educativa y Grupos de Trabajo, auspiciados por la Junta de Andalucía. Su mayor mérito: haber recibido ya, por parte del Ayuntamiento de Málaga, un homenaje a su trayectoria como docente, sin haberse jubilado ni haber muerto.

Comentarios

  1. Carmen
    Carmen 24 julio, 2018, 12:10

    ¡¡¡Uauuuuuu!!! ¡¡¡Magnifico discurso !!!! . Quede pena no haber estado en vivo y en directo para también haberlo escuchado . ¡¡¡Enhorabuena !!!!.

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    • Rafael Guardiola Iranzo
      Rafael Guardiola Iranzo Autor 24 julio, 2018, 14:06

      Muchas gracias por palabras tan cariñosas. Como verás, el IES Jacaranda y Churriana-Málaga adquieren aquí protagonismo. Aparentemente, un acto de la esfera de lo particular, del concreto sensible hegeliano, me permite una reflexión general sobre la defensa de un espacio común europeo, democrático, universal y solidario con los refugiados y con los más desfavorecidos. Viva la inteligencia y el imperio de los sentidos.

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