Sin-sentidos: ¿cómo sabe un tomate?

Sin-sentidos: ¿cómo sabe un tomate?

Imagen | Laura Árbol

Los tomates saben a pasado, sólo aquellos que consiguieron mantenerse fieles a sus orígenes tienen presencia en la boca del señorito.

Saben a fruta salada, a tormenta de verano con olor a huerta.

Saben a imperfección, únicamente los más retorcidos conservan toda su esencia.

Tienen familia redondita, exquisita en su forma e iluminada por focos humanoides, pero con un gusto perdido entre cajas de cartón amarillo.

Ya no saben quiénes son.

Saber a qué sabes es muy importante, determina tu forma de caminar.

Si miras al tomate, si lo miras de verdad, podrás apreciar toda su herencia, la historia de sus antepasados y de las semillas que alimentaron civilizaciones ancestrales.

 

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Categorías: Literaria

Sobre el autor

Gabriela Hidalgo Caldas

Graduada en Psicología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Centrada en la relación entre la salud del aparato digestivo y el estado emocional, prima la visión holística del paciente. Reside en Madrid.

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