De Manhattan a la Villa de Madrid: Los tesoros de la Hispanic Society of America

De Manhattan a la Villa de Madrid: Los tesoros de la Hispanic Society of America

Como toda arquitectura que se precie, los museos y bibliotecas necesitan de intervenciones que renueven o adecúen los espacios de conservación y exposición. Fruto de estas actuaciones, las políticas culturales permiten a través del préstamo temporal la salida de obras para la exhibición en otras instituciones.

En el centro neurálgico de las colecciones artísticas nacionales, conocido como Triángulo del Arte, es frecuente encontrar muestras que presentan los objetos de otras sedes. Concretamente en el Museo Thyssen Bornemisza se han recogido 90 obras del Museo de Bellas Artes de Budapest actualmente en obras-. Se trata de una retrospectiva desde el Renacimiento hasta las Vanguardias que cuenta con la producción de los artistas más conocidos y cotizados de la Historia del Arte.

De igual manera lo hacía hace dos años el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía con la exposición Fuego Blanco, que recogía numerosas obras de la colección del Kuntsmuseum de Basilea, aplaudida con acierto porque se constituía como una narración del paso del arte moderno al postmoderno. Las remodelaciones del considerado primer museo público municipal posibilitaron también el préstamo de 10 obras de Picasso que fueron a parar a la galería principal del Museo Nacional del Prado a modo de homenaje del que en su día fuera director de la pinacoteca.

Del mismo modo, desde el 4 de abril la ampliación de los Jerónimos de este museo acoge los Tesoros de la Hispanic Society of America, institución fundada en 1904 en Nueva York por Archer M. Huntington. La colección neoyorkina reúne un número extraordinario de obras de arte y documentos españoles, portugueses e hispanoamericanos que permiten el estudio de estas culturas. En esta ocasión más de 200 obras han viajado hasta el Paseo del Prado para mostrar mediante un hilo cronológico los aspectos más destacados que han llamado la atención a los foráneos: las primeras civilizaciones en territorio peninsular, las devociones politeístas ligadas a estas, la presencia islámica y la lucha contra la misma, la importancia de la institución eclesiástica durante toda la Edad Moderna, los monarcas imperiales y la producción artística de sus cortes, el control de las colonias o la visión del territorio por los oriundos tanto pesimista como optimista.

Lo más enriquecedor de la selección exhibida temporalmente en la capital es la variedad de los objetos expuestos, lo que demuestra la ampliación del concepto de lo cultural ya desde principios del siglo XX, fruto de una renovación de las ciencias sociales. Además muchas de las obras no se habían hecho públicas hasta este momento, lo que supone no solo la posibilidad de viajar al alto Manhattan desde los Jerónimos, sino de incrementar el prolífico patrimonio cultural hispánico.

No es la primera vez que la sociedad visita las salas temporales. Ya en 2009, con motivo de la remodelación de la biblioteca de la institución, el conjunto de los 14 paneles que conforman Visión de España de Joaquín Sorolla pudo verse en una exposición monográfica del pintor.

Esta relación de viajes de ida y vuelta es el reflejo de las relaciones que se establecieron entre Huntington y los intelectuales españoles, como se manifiesta en la exhibición de los retratos de pensadores y literatos del momento, y constituyen la expresión misma de la mirada a lo hispánico, la conformación de un imaginario y unos tipos.

Todo está cuidado al detalle en este montaje, tanto la disposición de las piezas, los efectos de luces o las sorprendentes recreaciones de espacios que hacen las delicias de los espectadores más exigentes. El conocedor de la riqueza de esta institución norteamericana echará en falta alguna muestra de la colección fotográfica, si bien una parte de ésta se exhibe desde 2007 de manera itinerante a cargo del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha recogiendo la mirada extranjera a las peculiaridades de los paisajes, los monumentos, las viviendas, los oficios y las gentes de tierras manchegas[1].

En definitiva, un paseo por la historia cultural del territorio peninsular jalonado por las piezas más valiosas y representativas custodiadas por la centenaria institución de Manhattan que rememoran lo que en su día fue un ejercicio de filantropía.

 

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[1]Viaje de ida y vuelta. Fotografías de Castilla-La Mancha en The Hispanic Society of America

Categories: Actuar, Culturalmente

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Julia Martínez Cano

Historiadora del arte en formación. Inquieta, intrépida y otras cosas que empiezan por "in".

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