El fármaco de cuádruple acción de Epicuro

El fármaco de cuádruple acción de Epicuro

 

El que dice que aún no ha llegado la hora de filosofar o que ya pasó es semejante al que dice que la hora de la felicidad no viene o que ya no está presente. … Es preciso, pues, meditar en las cosas que producen la felicidad, puesto que, presente ésta, lo tenemos todo, y, ausente, todo lo hacemos para tenerla. (Carta de Epicuro a Meneceo)

La Carta a Meneceo, la obra principal de la ética de Epicuro, se abre con un llamamiento universal a la tarea de filosofar (Que nadie, por joven, tarde en filosofar, ni, por viejo, de filosofar se canse…), una actividad a la que Epicuro nos urge a todos a practicar en aras a procurarnos una vida feliz.  Y es que la práctica filosófica, es para el epicureísmo imprescindible si nos preocupa la salud de nuestra alma y la felicidad de nuestra vida, dándose en su ética una relación indisociable entre filosofía y felicidad.

En tanto que medicina para el alma, la filosofía epicúrea nos prescribe un medicamento de cuádruple acción, conocido como tetrafphármakon. La causa primordial de nuestro sufrimiento lo constituyen, según Epicuro, nuestros errores de juicio, es decir, las ideas irracionales o limitadas que sostenemos acerca de nosotros mismos y de la realidad, por lo que los preceptos de su tetraphármakon van dirigidos a combatir esas creencias irracionales que él piensa que constituyen la causa de gran parte de nuestro sufrimiento inútil. Epicuro divide en cuatro grandes grupos los preceptos que nos conducirán a una liberación de nuestro temor al dolor y a la pena:

  • La recta opinión sobre los dioses
  • La recta opinión sobre la muerte
  • La recta opinión sobre el placer
  • La recta opinión sobre el dolor

Veámoslos uno a uno:

Los dioses, según Epicuro, existen, pero no son como nosotros creemos, sino que las afirmaciones que la mayoría de nosotros sostenemos acerca de ellos son suposiciones falsas y discordantes con su naturaleza. De entre estas opiniones erradas, están, las que atribuyen a los dioses interés en los asuntos del mundo y en nuestros temas particulares; un poder, por otra parte, que parecería que podemos manipular mediante nuestros actos de culto y veneración, a modo de soborno. La idea epicúrea contra estas falsas creencias la expresa así: … no le atribuyas (a la noción de dios) nada diferente a su incorruptibilidad o a la dicha. Es pertinente recordar que Epicuro fue acusado de forma insistente de ateísmo, aun cuando, de forma paradójica, el dios epicúreo ofrezca precisamente el paradigma de la ataraxia, es decir, de la perfecta imperturbabilidad entendida como perfección de vida que reposa en el placer puro.

En cuanto a la muerte, Epicuro nos dará un consejo: Acostúmbrate, nos dice, a considerar que la muerte no es nada en relación a nosotros. Porque todo bien y todo mal está en la sensación; ahora bien, la muerte es privación de sensación. Según Epicuro, el recto conocimiento acerca de la muerte nos hará gozosa nuestra condición mortal, en tanto que dejaremos de anhelar la inmortalidad y evitará que suframos en vano. La vida y la muerte, dirá Epicuro, no se tocan, pues, cuando nosotros somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros ya no somos. La ansiedad que genera la idea de nuestra muerte como límite o cesación de todo bien, busca refugio en una prolongación de la vida al infinito y es este anhelo de una vida ilimitada el que nos hace sufrir en vano. Según el legado de nuestro filósofo, sin embargo, El sabio no teme el no vivir: pues ni le pesa el vivir ni estima que sea algún mal el no vivir.

Con respecto a nuestras opiniones acerca del placer, Epicuro distingue básicamente entre dos tipos de placer: el físico y el psíquico. El placer de la carne es ausencia de padecimiento del cuerpo (aponía); mientras que el placer del alma es la ataraxia, o ausencia de turbación anímica. El placer es un concepto fundamental en el epicureísmo ya que es considerado principio y fin del vivir venturoso. El placer para Epicuro es un principio regulador del criterio ético: desde él iniciamos toda elección y rechazo, y en él rematamos al juzgar todo bien. Pero Epicuro nos hace una aclaración muy importante: … cuando decimos que el placer es el fin, no hablamos de los placeres de los disolutos ni a los que residen en el goce regalado… La vida grata en la doctrina epicúrea no proviene del disfrute hedonista, sino del sobrio razonamiento que indaga las causas de toda elección y rechazo, y expulsa las opiniones por las cuales se posesiona de las almas la agitación más grande. De nuevo, por tanto, volvemos a la insistencia de Epicuro en ejercitar una indagación constante acerca de nuestra vida, a fin de que podamos discernir entre las creencias limitadas que generan turbación en nuestro ánimo y las opiniones verdaderas, causa de nuestra serenidad interior.

Finalmente, para Epicuro, los males que nos inquietan son todos soportables, pues, o son breves en tiempo (si el dolor es muy intenso) o en sufrimiento (si son duraderos).

La filosofía epicúrea, pues, es una filosofía liberadora en tanto en cuanto va dirigida a extirpar las causas (nuestras falsas opiniones) de nuestros padecimientos corporales y anímicos. Para ello, los humanos hemos de servirnos del mayor bien: la prudencia, … pues ella nos enseña que no es posible vivir placenteramente sin (vivir) juiciosa, honesta y justamente, ni (vivir de manera) juiciosa, honesta y justa sin (vivir) placenteramente.  La phronesis (o prudencia), será pues la guía epicúrea de nuestra vida, en tanto que nos proporciona un cuidado reflexivo que pondera los modos y medios que proporcionan a nuestra vida el máximo de placer posible, erradicando, a su vez, las causas de nuestras mayores penas. Fruto de este hábito reflexivo acerca de nuestra vida aprenderemos, según Epicuro, cómo vivir placentera y virtuosamente, que, en su teoría ética, van de la mano:

… que el placer de la vida no se logra si no se conduce a ésta con prudencia o juiciosidad (prhonímos), con honestidad (kalôs) y con respeto a lo justo (dikaíos).

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Categorías: Filosóficamente, Pensar

Sobre el autor

Carmen Zanetti Dueñas

Carmen Zanetti es Counselor (Consultora psicológica) especializada con un Postgrado en Desarrollo Personal y Licenciada en Filosofía. Trabaja en consultas -presenciales y online- de Counseling y Asesoramiento filosófico y actualmente modera un Ciclo de Cafés filosóficos en Galicia (Val Miñor) También imparte cursos y talleres sobre Counseling, Escucha y Filosofía para la vida www.carmenzanetti.es www.tomarselavidaconfilosofia.blogspot.com.es

Comentarios

  1. psicologos oviedo
    psicologos oviedo 15 febrero, 2017, 12:28

    Acostumbro cada mañana buscar articulos para pasar un buen momento leyendo y de esta forma me he tropezado vuestra web. La verdad me ha gustado el articulo y pienso volver para seguir pasando buenos momentos.
    Saludos

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